La transición ecológica y la descarbonización de la economía avanzan con paso firme en España. El pasado 18 de marzo, en una mañana tranquila de sábado previa al Domingo de Ramos, se aprobó el nuevo Real Decreto 214/2025 por el que se regula el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono. Esta nueva normativa, que entrará en vigor dos meses después de su publicación en el BOE, sustituye al Real Decreto 163/2014, vigente desde hace once años, y supone un importante paso adelante en la estrategia nacional de lucha contra el cambio climático.
Pero, ¿qué significa este cambio para las empresas españolas? ¿A quién afecta, y en qué medida? ¿Y cómo abre nuevas oportunidades para el desarrollo de proyectos de absorción, como los forestales o los emergentes de carbono azul? En este artículo, abordamos las principales novedades que deben conocer las organizaciones interesadas en mejorar su desempeño climático y acceder al nuevo marco regulador.
- Cálculo obligatorio de la huella de carbono y planes de reducción
Uno de los cambios más relevantes introducidos por el Real Decreto 214/2025 es la obligatoriedad de calcular la huella de carbono de organización para las grandes empresas que ya estaban sujetas a la Ley de Información no Financiera (esto es, aquellas que superan los 500 empleados y cumplen ciertos requisitos contables). Estas empresas deberán, además, elaborar y publicar un plan de reducción de emisiones con un horizonte temporal mínimo de cinco años, incluyendo medidas concretas y objetivos cuantificados.
En cuanto a los límites del cálculo, el decreto establece que es obligatorio incluir los Alcances 1 (emisiones directas) y 2 (emisiones indirectas derivadas de la electricidad y energía adquirida). El cálculo de las emisiones del Alcance 3 (otras emisiones indirectas, como las de la cadena de suministro) sigue siendo voluntario por el momento, aunque se espera una progresiva ampliación de las exigencias en los próximos años.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico pondrá a disposición pública documentos metodológicos, factores de emisión y herramientas de apoyo para facilitar tanto el cálculo como la inscripción en el registro.
- Nuevas tipologías de proyectos de absorción: más allá del bosque
Una de las grandes novedades del nuevo Real Decreto es la ampliación de las tipologías de proyectos de absorción de dióxido de carbono reconocidas oficialmente. Hasta ahora, el foco principal del registro estaba puesto en proyectos de forestación, reforestación o restauración forestal tras incendios. Con la nueva regulación, se abren las puertas a otras iniciativas de Soluciones Basadas en la Naturaleza, incluyendo los proyectos de carbono azul.
El carbono azul hace referencia a los flujos y almacenes de carbono en ecosistemas marinos, como marismas, manglares o praderas de posidonia. Aunque el decreto no detalla aún la metodología específica, sí reconoce explícitamente este tipo de sumideros, siguiendo la estela de países como Francia, que en 2023 certificaron su primer proyecto de restauración de posidonia marina.
Esta apertura supone una oportunidad para actores del sector ambiental y de la bioeconomía que deseen diversificar sus actividades más allá del entorno forestal tradicional.
- Calidad como eje vertebrador: alineamiento con los estándares europeos
Uno de los aspectos que mayor valor añade a esta nueva norma es su alineación con los criterios de calidad definidos en el marco del Estándar Europeo de Certificación de Remociones de Carbono (EU CRCF, por sus siglas en inglés). En efecto, el Real Decreto introduce en la legislación española una serie de principios rectores que deben cumplir los proyectos de absorción de carbono:
- Cuantificación rigurosa del beneficio neto en términos de CO₂ absorbido.
- Adicionalidad legal y económica, es decir, demostración de que el proyecto no habría ocurrido sin el incentivo del mercado de carbono.
- Almacenamiento a largo plazo, con mecanismos de trazabilidad y gestión de riesgos para asegurar la permanencia de las absorciones.
- Evaluación de los beneficios socioeconómicos, ambientales y de adaptación al cambio climático, que serán valorados mediante herramientas técnicas y baremos estandarizados.
Esta orientación hacia la calidad y la transparencia está destinada a aumentar la credibilidad y la utilidad real de los proyectos, tanto para las empresas que los promueven como para aquellas que deseen adquirir créditos de carbono.
- Registro actualizado, interoperable y con reconocimiento oficial
El nuevo Real Decreto refuerza el papel del registro nacional de huella de carbono como herramienta de referencia y le otorga un carácter público, interoperable con los registros autonómicos e incluso con esquemas internacionales reconocidos. Además, introduce una sección específica para la inscripción de compensaciones y otra para eventos, en un guiño a los organizadores de grandes actos con voluntad de neutralidad climática.
Cabe destacar que las entidades inscritas podrán utilizar un sello oficial otorgado por el Ministerio, lo que supondrá un valor reputacional añadido y facilitará la visibilidad del esfuerzo realizado en materia climática.
- ¿Y ahora qué? Retos y oportunidades
La entrada en vigor del Real Decreto 214/2025 supondrá un punto de inflexión para las empresas españolas. Por una parte, se incrementa el nivel de exigencia regulatoria, sobre todo para aquellas organizaciones que ya informaban sobre aspectos ambientales en sus memorias de sostenibilidad. Por otra, se abre un abanico de nuevas oportunidades para participar activamente en la mitigación del cambio climático mediante proyectos de absorción, voluntarios o vinculados a estrategias de descarbonización corporativa.
En Grupo Sylvestris llevamos más de dos décadas diseñando y ejecutando proyectos de reforestación y restauración ecológica con criterios de calidad, adicionalidad y permanencia. Con la llegada del nuevo marco legal, renovamos nuestro compromiso con las empresas y con el territorio, ofreciendo soluciones integrales de absorción, verificación y trazabilidad del carbono
Este Real Decreto no es un punto de llegada, sino de partida. Las próximas órdenes ministeriales y documentos técnicos concretarán muchos de los aspectos metodológicos y procedimentales. Mientras tanto, las empresas harían bien en prepararse: el tiempo de actuar ha llegado. Y el futuro será, necesariamente, neutro en carbono.
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